Ojos que no ven corazón que no siente. La falta de corrección fraterna es falta de caridad.
Génesis 4
9 Yahveh dijo a Caín: «¿Dónde está tu hermano Abel? Contestó: «No sé. ¿Soy yo acaso el guarda de mi hermano?» 10 Replicó Yahveh: «¿Qué has hecho? Se oye la sangre de tu hermano clamar a mí desde el suelo. 11 Pues bien: maldito seas, lejos de este suelo que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano...
«Niman-oncan-momachioti, nezrtiquiz-in-itlazoi-xiptlatzin-iz-cenquizca-Ichpochtli-Santa-María-Teotl-Inatzin-in-yuhcatzintli-axcan-moyetztica» (traducido del náhuatl por José Luis, G. Guerrero). La imagen mariana que contemplamos en la Basílica de Guadalupe, en México, es un testimonio palpable del amor de Dios, Único y Todopoderoso.
No nos es posible conocer realmente lo que no amamos, como tampoco podemos amar aquello que no conocemos. ¿Cómo podríamos conocer a una persona sólo de oídas o porque leyó algo sobre ella? Para poder amar, es preciso primero conocer, y conocer bien. Sólo el amor hace que alguien revele a otra su intimidad, lo que hay en su corazón. Pero, ¿cómo conocerá alguien a una persona si no la ama de verdad?
"Denles ustedes de comer" (Mc 6,37) Plan Global de Evangelización Masiva (PlaGloEM)
Donde más se nota el desaliento, la rutina y la inercia, es precisamente en el clero, que, mientras desprecia a las masas alejadas y está dispuesto a dejarlas en manos de otros pastores, vive de ellas repartiendo sacramentos al por mayor, sin hacer un verdadero esfuerzo por evangelizarlas y atenderlas debidamente.
Para que te sientas empujado a trabajar siempre más y mejor en la Viña del Señor como buen agente de pastoral, te presento algunas figuras que te servirán como inspiración para realizar plenamente tu misión. Como siempre, se trata de algo que ahonda sus raíces en la misma Palabra de Dios. No se trata de algo inventado por una mente calenturienta, destinado a fomentar el fanatismo.
¿Por qué otras veces hemos hablado a favor de Cristo, pero nadie ha creído en su palabra, dejando su mala vida y aceptando a Cristo? Porque a nuestra palabra le faltaba algo muy importante: EL PODER DEL ESPIRITU SANTO. En realidad no basta hablar de Cristo, para que la gente crea en El. Es necesario que el que habla este lleno del Espíritu Santo.